Escribo en tinta negra
en un cuarto triste.
Aún me queda algún libro
y el té que no quisiste.
Aún me quedan las luces
que se acuerdan de nuestro reflejo.
Me pregunto si en algún punto
de los 350 metros que separan nuestras casas
alguna vez
pensaste
que me querías.
sábado, 30 de enero de 2016
Hasta siempre, adiós.
Iba a escribirte muchas cosas aquí, ahora.
He comprendido que no merece la pena.
Y aun así, después de todo el daño, desearía que te fuese bien en la vida.
Yo ya no voy a estar, y espero que hayas aprendido algo.
Yo he aprendido mucho.
Gracias, sin embargo, por los buenos momentos.
Hasta siempre, adiós.
viernes, 17 de abril de 2015
León come gamba, televisión come espectadores.
Bien sabido es que el apelativo "caja tonta" para la televisión no es ni mucho menos una imposición al azar. Lo que no parece ser tan bien sabido es que los espectadores de los llamados "Realities" son incluso más tontos que el citado aparato.
Hay quien admite que es consciente que lo que está presenciando es ficción, pero aun así lo sigue viendo y comentando. Hay quien directamente no tiene ni santísima idea y se deja llevar. Y hay quien, bueno, digamos que le falta poco para llenar de baba el sofá mientras contempla algún programa.
Pongamos como ejemplo el suceso acaecido estos últimos días en Master Chef. El revuelo ocasionado por el plato "León come gamba" de Alberto, Este curioso plato, que a nadie pareció dejar indiferente, se trataba de una patata cruda a modo de cabeza de león (que eh, gran casualidad que la patata estuviera cruda, habiendo dejado fuera a 15.000 concursantes. Hasta yo se cocer patatas y no estoy en Masterchef.) gambas, lo que parecían ser pimientos rojos y... bueno, otra gamba en la boca del felino.
El plato no convenció para nada al jurado y, sin deliberación alguna y con muy malos modos, fue expulsado.
La oleada de televidentes indignados fue creciendo, y creciendo, y CRECIENDO, hasta tal punto de colmar las redes sociales de comentarios, olvidándonos por un momento de que se trata de un programa de televisión, y lo más importante, UNA PATATA CRUDA QUE SE ASEMEJA A UN LEÓN.
Oh, Dios, pero qué crueles son. Oh, Dios, pero por qué hacen ésto. Oh, Dios. Qué horrible todo. No se lo merece. Oh, oh, oh. Voy a malgastar quiénsabecuántas horas lamentándome sobre un programa de televisión en donde todo está ya escrito. Maktub, que decían los árabes.
Mi cuestión es... ¿alguien se ha planteado que lo que ocurre detrás de la pantalla no está bajo el más estricto de los guiones?
Mi respuesta es la siguiente: este no es más que uno de los tantas estrategias televisivas de marketing que se utilizan para ganar audiencia. Porque admitámoslo, el objetivo principal de Masterchef no es formar a cocineros estrella, sino tenernos pegados al televisor pidiendo más y más.
"Eh, Alberto, mira. Ahora vamos a subir la audiencia de esta manera. Vas a cocinar un plato muy ridículo y te vamos a echar de forma muy cruel. Esto hará que la gente primero se sorprenda, después se ría y luego se indigne. No queremos que se queden viendo la televisión como si nada ¿no? Un programa donde todo salga a pedir de boca, nunca mejor dicho, no vende."
"Joder, tíos. Arruinaréis mi imagen."
"¿Imagen? No nos importa tu imagen. Trabajas para nosotros. Haz el ridículo o no ganarás nada. Así van las cosas"
La crueldad vende, amigos. La indignación, la risa, lo inesperado y lo ridículo también, pero parece que se nos está olvidando.
Seguid viendo Masterchef. Seguid viendo lo que os de la gana, pero THINKING, PLEASE.
Hay quien admite que es consciente que lo que está presenciando es ficción, pero aun así lo sigue viendo y comentando. Hay quien directamente no tiene ni santísima idea y se deja llevar. Y hay quien, bueno, digamos que le falta poco para llenar de baba el sofá mientras contempla algún programa.
Pongamos como ejemplo el suceso acaecido estos últimos días en Master Chef. El revuelo ocasionado por el plato "León come gamba" de Alberto, Este curioso plato, que a nadie pareció dejar indiferente, se trataba de una patata cruda a modo de cabeza de león (que eh, gran casualidad que la patata estuviera cruda, habiendo dejado fuera a 15.000 concursantes. Hasta yo se cocer patatas y no estoy en Masterchef.) gambas, lo que parecían ser pimientos rojos y... bueno, otra gamba en la boca del felino.
El plato no convenció para nada al jurado y, sin deliberación alguna y con muy malos modos, fue expulsado.
La oleada de televidentes indignados fue creciendo, y creciendo, y CRECIENDO, hasta tal punto de colmar las redes sociales de comentarios, olvidándonos por un momento de que se trata de un programa de televisión, y lo más importante, UNA PATATA CRUDA QUE SE ASEMEJA A UN LEÓN.
Oh, Dios, pero qué crueles son. Oh, Dios, pero por qué hacen ésto. Oh, Dios. Qué horrible todo. No se lo merece. Oh, oh, oh. Voy a malgastar quiénsabecuántas horas lamentándome sobre un programa de televisión en donde todo está ya escrito. Maktub, que decían los árabes.
Mi cuestión es... ¿alguien se ha planteado que lo que ocurre detrás de la pantalla no está bajo el más estricto de los guiones?
Mi respuesta es la siguiente: este no es más que uno de los tantas estrategias televisivas de marketing que se utilizan para ganar audiencia. Porque admitámoslo, el objetivo principal de Masterchef no es formar a cocineros estrella, sino tenernos pegados al televisor pidiendo más y más.
"Eh, Alberto, mira. Ahora vamos a subir la audiencia de esta manera. Vas a cocinar un plato muy ridículo y te vamos a echar de forma muy cruel. Esto hará que la gente primero se sorprenda, después se ría y luego se indigne. No queremos que se queden viendo la televisión como si nada ¿no? Un programa donde todo salga a pedir de boca, nunca mejor dicho, no vende."
"Joder, tíos. Arruinaréis mi imagen."
"¿Imagen? No nos importa tu imagen. Trabajas para nosotros. Haz el ridículo o no ganarás nada. Así van las cosas"
La crueldad vende, amigos. La indignación, la risa, lo inesperado y lo ridículo también, pero parece que se nos está olvidando.
Seguid viendo Masterchef. Seguid viendo lo que os de la gana, pero THINKING, PLEASE.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Los días que decidieron irse.
Te lo dije con la timidez del sol vespertino
escondiéndose tras los tejados de Madrid.
Te lo dije con los días que decidieron irse
para volver en formato recuerdo.
Te lo dije con el comienzo del mundo.
Te lo susurré en mis mejores trazos
y en mi risa solitaria.
Te lo canté en lenguaje de signos
bajo las sábanas.
Te lo grité entre las nubes
que rozaban la punta más alta
del Himalaya.
Y es que
cada vez que me miras
siento que
hay estrellas con mi nombre
en el cielo.
Marta Estrada.
escondiéndose tras los tejados de Madrid.
Te lo dije con los días que decidieron irse
para volver en formato recuerdo.
Te lo dije con el comienzo del mundo.
Te lo susurré en mis mejores trazos
y en mi risa solitaria.
Te lo canté en lenguaje de signos
bajo las sábanas.
Te lo grité entre las nubes
que rozaban la punta más alta
del Himalaya.
Y es que
cada vez que me miras
siento que
hay estrellas con mi nombre
en el cielo.
Marta Estrada.
lunes, 20 de octubre de 2014
Deestoqueintentasdormirperoseteocurrencosasraras.
Si supieras todas las veces que he soñado
que caminábamos sobre las frases que hemos decidido olvidar
que traspasábamos la piel de la piel
y que nos perdíamos en la metamorfosis de todo lo trascendental.
El único te quiero
Lo tengo aquí guardado
entre mis manos, que lloran
ecos vacíos.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Odio dormir contigo.
Nota 1: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. (O no, quién sabe.)
Nota 2: No pretendo que este sea un texto bonito, ni que nadie se sienta identificado. Necesito desahogarme, nada más.
Todo comienza con una mujer y un hombre.
Una XX y un XY, llamémosles así.
XY se interesa medianamente por XX, quizás porque es una chica hermosa o porque parece simpática. O quizás porque lleva mucho tiempo sufriendo por el desengaño amoroso con XX2. (Ah, XX2.)
XX y XY hablan. Hablan mucho. Sobre banalidades, primordialmente, pero XX lo valora porque le aporta la compañía que le falta. Cuando XX y XY se conocen, XX no lo resiste y se entrega a él completamente, sin pensarlo dos veces. Todo el mundo le dice "no vayas tan deprisa" pero XX tiene miedo de que XY se vaya y le entrega lo que tiene, su cuerpo.
XX y XY pasan mucho tiempo juntos. XX piensa "maldita sea, creo que me gusta. Sus ojos inspiran ternura. Me gusta cuando ríe, aunque ría poco. Me gusta cuando me habla de cosas sobre las que no tengo ni la más remota idea. Me gustan todos los registros de su voz. Me gusta su piel suave. Incluso me gusta su caos interno. Me atrae, me llama. Quiero intentar sacarle de ahí, aunque para ello tenga que ir con él a las tinieblas. No me importa. Haría cualquier cosa por tener su amor."
Así lo piensa, y así lo siente.
XX y XY se entregan mutuamente con asiduidad. En una de las ocasiones, XY le dice a XX "te quiero" durante el acto. XX, sorprendida, tarda unos segundos de más en contestar "y yo a ti".
Y yo a ti.
¿Sabía lo que estaba diciendo realmente? Porque XX es ese tipo de chica que te daría toda su alma y su corazón a cambio de esas dos palabras, y nada más. Quizás fue lo que hizo que XY no se lo volviese a decir...nunca más.
XY se mantenía en la distancia. A XY no le gustaba que le tocasen demasiado ni las palabras demasiado afectuosas. XX lloraba, no se dejaba querer a su manera, la única que tenía.
XX sueña, y sueña a menudo con cosas que no pasan. Sueña que XY le vuelve a decir "te quiero" e incluso "me gustas muchísimo, quiero estar contigo para siempre. ¡Me haces tan feliz!" XX se frustra porque sabe que nunca será así, pero también guarda la esperanza de que un día XY llame a su puerta, sin avisar, y le diga "lo siento. Lo siento de verdad, no he sabido valorarte. Pero ahora me doy cuenta, ¡te quiero!"
XX se enfada a menudo con XY por estupideces. A XX se le hace duro ignorarle, pero a veces siente que es lo que tiene que hacer, y se pregunta si XY estará pensando en ella. Porque XX lo hace constantemente. Piensa en sus manos apretando las suyas mientras hacen el amor. Piensa en todos los libros que han pasado por sus manos y lo que le habrán aportado en su vida. Piensa en la dulzura que ignora tener cuando duerme. Esa quietud, esa aparente inocencia. Su mirada, de nuevo. Su mirada que dice "odio la vida, pero me gusta estar contigo a veces, porque al menos tú no me haces daño".
XX piensa "odio dormir contigo. Lo odio, porque me encanta y sé que un día tendré que dejar de hacerlo. No hay cosa que me guste más ahora mismo. Quedamos bien en la cama tú y yo, la combinación de aromas que desprendemos y nuestras respiraciones acompasadas. Siempre deseo que no te marches, que no te vayas nunca. Creo que cuando te vas te importa demasiado poco. Creo que cuando te vas me importa demasiado. Creo que hemos dormido en más de 5 camas diferentes y en todas ellas me he dicho a mi misma, bajito, para que no me oyeses "te quiero". Creo que te quiero. Creo que no voy a poder soportar verte marchar. Espero que sepas que puedes venir aquí cuando te sientas hundido. Creo que sabes que puedes hacerlo. Aún me sigo preguntando por qué. Por qué no me quieres, por qué tienes miedo de hacerme daño, cuando así es como me haces más daño. Por qué, maldita sea, por qué."
XX llora continuamente. Oh, XY. Dime que quieres verme, dime que quieres estar conmigo, que te gusta que te traiga chocolate o que te cante canciones, que sientes que cuando te miro lo hago desde el fondo del corazón. Por favor.
"Por favor, XX, para. Para, porque te vas a hacer daño. Para, porque no te convengo. Para, porque encontrarás a alguien."
"Pero, XY... eres especial."
XY le dice a XX "deja de decir que soy especial. No lo soy, nadie lo es" y puede que tenga razón, pero XX tiene la sensación de que buscará a XY en cada chico que conozca a partir de ahora. O, al menos, una versión de él que la quiera.

Que la quiera de verdad.
Nota 2: No pretendo que este sea un texto bonito, ni que nadie se sienta identificado. Necesito desahogarme, nada más.
Todo comienza con una mujer y un hombre.
Una XX y un XY, llamémosles así.
XY se interesa medianamente por XX, quizás porque es una chica hermosa o porque parece simpática. O quizás porque lleva mucho tiempo sufriendo por el desengaño amoroso con XX2. (Ah, XX2.)
XX y XY hablan. Hablan mucho. Sobre banalidades, primordialmente, pero XX lo valora porque le aporta la compañía que le falta. Cuando XX y XY se conocen, XX no lo resiste y se entrega a él completamente, sin pensarlo dos veces. Todo el mundo le dice "no vayas tan deprisa" pero XX tiene miedo de que XY se vaya y le entrega lo que tiene, su cuerpo.
XX y XY pasan mucho tiempo juntos. XX piensa "maldita sea, creo que me gusta. Sus ojos inspiran ternura. Me gusta cuando ríe, aunque ría poco. Me gusta cuando me habla de cosas sobre las que no tengo ni la más remota idea. Me gustan todos los registros de su voz. Me gusta su piel suave. Incluso me gusta su caos interno. Me atrae, me llama. Quiero intentar sacarle de ahí, aunque para ello tenga que ir con él a las tinieblas. No me importa. Haría cualquier cosa por tener su amor."
Así lo piensa, y así lo siente.
XX y XY se entregan mutuamente con asiduidad. En una de las ocasiones, XY le dice a XX "te quiero" durante el acto. XX, sorprendida, tarda unos segundos de más en contestar "y yo a ti".
Y yo a ti.
¿Sabía lo que estaba diciendo realmente? Porque XX es ese tipo de chica que te daría toda su alma y su corazón a cambio de esas dos palabras, y nada más. Quizás fue lo que hizo que XY no se lo volviese a decir...nunca más.
XY se mantenía en la distancia. A XY no le gustaba que le tocasen demasiado ni las palabras demasiado afectuosas. XX lloraba, no se dejaba querer a su manera, la única que tenía.
XX sueña, y sueña a menudo con cosas que no pasan. Sueña que XY le vuelve a decir "te quiero" e incluso "me gustas muchísimo, quiero estar contigo para siempre. ¡Me haces tan feliz!" XX se frustra porque sabe que nunca será así, pero también guarda la esperanza de que un día XY llame a su puerta, sin avisar, y le diga "lo siento. Lo siento de verdad, no he sabido valorarte. Pero ahora me doy cuenta, ¡te quiero!"
XX se enfada a menudo con XY por estupideces. A XX se le hace duro ignorarle, pero a veces siente que es lo que tiene que hacer, y se pregunta si XY estará pensando en ella. Porque XX lo hace constantemente. Piensa en sus manos apretando las suyas mientras hacen el amor. Piensa en todos los libros que han pasado por sus manos y lo que le habrán aportado en su vida. Piensa en la dulzura que ignora tener cuando duerme. Esa quietud, esa aparente inocencia. Su mirada, de nuevo. Su mirada que dice "odio la vida, pero me gusta estar contigo a veces, porque al menos tú no me haces daño".
XX piensa "odio dormir contigo. Lo odio, porque me encanta y sé que un día tendré que dejar de hacerlo. No hay cosa que me guste más ahora mismo. Quedamos bien en la cama tú y yo, la combinación de aromas que desprendemos y nuestras respiraciones acompasadas. Siempre deseo que no te marches, que no te vayas nunca. Creo que cuando te vas te importa demasiado poco. Creo que cuando te vas me importa demasiado. Creo que hemos dormido en más de 5 camas diferentes y en todas ellas me he dicho a mi misma, bajito, para que no me oyeses "te quiero". Creo que te quiero. Creo que no voy a poder soportar verte marchar. Espero que sepas que puedes venir aquí cuando te sientas hundido. Creo que sabes que puedes hacerlo. Aún me sigo preguntando por qué. Por qué no me quieres, por qué tienes miedo de hacerme daño, cuando así es como me haces más daño. Por qué, maldita sea, por qué."
XX llora continuamente. Oh, XY. Dime que quieres verme, dime que quieres estar conmigo, que te gusta que te traiga chocolate o que te cante canciones, que sientes que cuando te miro lo hago desde el fondo del corazón. Por favor.
"Por favor, XX, para. Para, porque te vas a hacer daño. Para, porque no te convengo. Para, porque encontrarás a alguien."
"Pero, XY... eres especial."
XY le dice a XX "deja de decir que soy especial. No lo soy, nadie lo es" y puede que tenga razón, pero XX tiene la sensación de que buscará a XY en cada chico que conozca a partir de ahora. O, al menos, una versión de él que la quiera.

Que la quiera de verdad.
lunes, 30 de junio de 2014
XX, XY. (I)
Alguien, en alguna parte del mundo
deshoja una margarita.
"No me quiere."
Y piensa "Cielos, cuán irónico es
acabar con una vida
con la esperanza de empezar la mía
contigo."
deshoja una margarita.
"No me quiere."
Y piensa "Cielos, cuán irónico es
acabar con una vida
con la esperanza de empezar la mía
contigo."
jueves, 1 de mayo de 2014
Nada que decir.
Y podría morir hoy.
He vivido lo suficiente
para entender
que no existe mayor sinónimo de amor
que la ausencia de éste
y que el miedo a la muerte
sólo se tiene
en vida.
No me curaré,
me haré historia.
Cuando sea tarde.
Entonces no tendré
nada que decir.
Me pasaré el resto del tiempo
encontrando la inspiración
en lo pasajero
y haciendo el amor
hasta que grite el alma.
-Marta Estrada-
He vivido lo suficiente
para entender
que no existe mayor sinónimo de amor
que la ausencia de éste
y que el miedo a la muerte
sólo se tiene
en vida.
No me curaré,
me haré historia.
Cuando sea tarde.
Entonces no tendré
nada que decir.
Me pasaré el resto del tiempo
encontrando la inspiración
en lo pasajero
y haciendo el amor
hasta que grite el alma.
-Marta Estrada-
lunes, 10 de marzo de 2014
Fragmentos del vapor de una lágrima.
No estás, pero oigo el murmullo de aquél pensamiento que reza: "¿Cómo era la idea de perdernos entre verdades incómodas?"
Me he conformado con unas manos a las que les gusta ser dibujadas en mi mente, pero no en la realidad.
De la más áspera nada aparecen las notas que forman la melodía de mi dolor. Gracias, compositor.
Así pues, he pensado que lo mejor será arrojarme al mar sin salvavidas. A veces se me olvida nadar. A veces se me olvida sobrevivir, y pienso ¿me juzgarán las olas por querer dejarme llevar?
Pero no. No me ven. No saben qué soy. Que soy. Insignificante, tan insignificante como los fragmentos del vapor de una lágrima. La última que derramé mientras me ahogaba.
No volveré a salir.
Nadie sabe que ya no estoy aquí.
Marta Estrada Genovés.

domingo, 16 de febrero de 2014
Vigilia y aflicción.
Podría parar el tiempo
sujetando las manecillas del reloj
y aun así
tus ojos se cerrarían.
Y cuando amanezca
desearé haberme quitado la vida
cada uno de mis días.
Y volvería para decirte
que no estoy, que nunca estuve
pero puedes contar conmigo.
-Marta Estrada-
lunes, 27 de enero de 2014
Sístole y diástole.
Tras estos presuntuosos
ropajes,
las taciturnas
carcajadas
y la agridulce miel
de nuestros labios
sellados
yace, entre latidos,
nuestra oscura sombra
que sostiene
acérrima
el recuerdo de una época pletórica.
Pero, ¡ah, desdicha!
¡Quién pudiera darle alas
para alejarla del amargo juego
del corazón!
-Marta Estrada-
lunes, 20 de enero de 2014
Tenía que ser tuya.
Tenía que ser tuya.
Lo supe cuando
empecé a dejar de ser.
Y fui un texto dúctil,
una mano trémula,
Una mancha de tinta negra
sobre páginas rasgadas
de un diario inacabado.
Fui alas de Ícaro
derritiéndose al calor
de un llanto resquebrajado.
Fui un haz de luz vespertino
Sobre una cama deshecha.
Los pasos de alguien
que se aleja
por última vez.
Un cajón lleno de memorias
que nadie jamás recordará.
Pero dejé de ser.
Dejé de ser
y comencé a estar.
Estuve en paz.
Estoy aquí.
Estaré contigo.
-Marta Estrada-
martes, 7 de enero de 2014
Atlántida.
Si tu me dijeses
que en todo este tiempo
la humanidad
se ha estado equivocando
una y otra vez
luchando contra fuerzas
inexistentes
divagando sobre asuntos
que carecían
de sentido
atreviéndose a investigar
cuestiones
sin respuesta
y sin embargo
seguimos sin saber responder
a la pregunta
de hacia dónde van
todos estos ecos grises
que son
nuestras almas...
...te respondería
que sí, tienes razón
pero yo
le encontré sentido
a todos mis años
de oscuridad
cuando
en tus ojos
descubrí mucho más
que cualquier submarino
explorando
los siete mares
hasta el fin
de los tiempos.
-Marta Estrada-
domingo, 5 de enero de 2014
"Lo siento, no tengo tiempo."
"Malgasté el tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí."
William Shakespeare.
"Eso es, amigo mío. Lo siento, no puedo quedarme más tiempo. No, no sé que hora es. Debería marcharme ya. ¿Que por qué? ¡Ya llego tarde! Sí, te lo vuelvo a repetir: no tengo tiempo. Pero si me preguntas lo que es el tiempo, no acertaré lo más mínimo en darte una definición adecuada. Dicen que el tiempo es una invención nuestra, para hacer de todo este caos un poco más cosmos. Y es curioso, porque, si lo piensas bien, si hoy mismo llegase tarde, en otro lugar del mundo seguiría llegando demasiado pronto. Quiero decir, que el tiempo para mí puede no ser lo mismo para ti. El solipsismo es una creencia metafísica por la cual no podemos tener una idea de la realidad común, ya que la única realidad que puedo obtener en este mundo es la mía, y tú, por consiguiente, la tuya. Dado que no podemos tener una idea segura y estable de la realidad, ésta no existe. Supongo que el tiempo se puede incluir en ésto. Es curioso. Seguimos llegando tarde a todas partes. No deberíamos, ¿no es cierto?. Tenemos toda clase de despertadores, aplicaciones para el móvil, agendas,contenedores portátiles de café, cremas corporales para la ducha, para poder utilizarlas mientras nos lavamos... (Dime tú cuándo tiempo se tarda en ponerte una leche corporal, ¿un minuto? Menuda gilipollez.) pero claro, para hablar sin tener ni la más remota idea, si tenemos tiempo. Para fardar de cosas de las que carecemos, sin duda, también. Para cotillear sobre gente que ni siquiera conocemos, a espuertas. Sin duda va a ser un problema esto de administrarnos el día a día. ¡Y no podría ser de otro modo, con estos horarios tan escandalosamente exagerados! A veces me pregunto cual es el objetivo de trabajar tantas horas, si después no tenemos tiempo para disfrutar nuestra merecida (o no tanto) paga. O por qué dedicamos tanto tiempo en una relación que no lleva a ninguna parte. O por qué algunos individuos, en su afán por el triunfo, dedican toda una vida a un mester que realmente no disfrutarán. Deberíamos planteárnoslo. Si tuviéramos tiempo, claro. ¿Hemos tenido tiempo alguna vez? Si lo hubiese tenido, te aseguro que lo hubiese sentido discurrir entre mis dedos, como cuando coges un puñado de arena. Cuando sube la marea parece que hay menos, pero sigue estando ahí. ¿Comprendes?
Bueno, me dejaré de metáforas. En definitiva, te quería decir que en un mundo como éste, en el que ni siquiera tenemos un momento para parar, respirar y pensar ¿estaré haciendo lo que realmente me hace feliz? agradezco que me dediques unos minutos de tu preciado tiempo. Quizás eso quiera decir que yo, realmente, estoy contribuyendo en tu felicidad, y te quiero dar las gracias por ello.
¡Y ahora, me voy, realmente no tengo tiempo!"
-Marta Estrada-
jueves, 10 de mayo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
''Yo la quiero por muchas más razones que vosotros''
Os dejo este maravilloso texto que un día encontré por casualidad:
No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza
por eso de que sus caderas...
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa
y esas maneras
y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.
Pero además la he visto seria ser ella misma
y en serio que eso no se puede escribir en un poema.
Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas
y cómo se revuelve sobre las baldosas
y qué facil parece a veces enamorarse.
Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo
de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción...
Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente
para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas.
No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
luego te abrace,
y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
Así que supondrás que yo soy el primero que entiende
el que pierdas la cabeza por sus piernas
y el sentido por sus palabras
y los huevos por un minimo roce de mejilla.
Que las suspicacias,
los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte
son algo con lo que ya cuento.
Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos.
Que yo también la veo.
Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.
Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.
Que conozco su voz en formato susurro
y formato gemido
y en formato secreto.
Que me sé sus cicatrices
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría,
y me sé lo de sus rodillas
y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.
Que yo también he memorizado su numero de telefono
pero también el numero de sus escalones
y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.
Que no solo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirla que no a nada
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo).
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.
Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de "mira sí, un polvo es un polvo",
y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas
y solo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.
Que te entiendo.
que yo escribo sobre lo mismo.
sobre la misma.
Que razones tenemos todos.
Pero yo
muchas más que vosotros.
No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza
por eso de que sus caderas...
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa
y esas maneras
y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.
Pero además la he visto seria ser ella misma
y en serio que eso no se puede escribir en un poema.
Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas
y cómo se revuelve sobre las baldosas
y qué facil parece a veces enamorarse.
Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo
de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción...
Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente
para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas.
No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
luego te abrace,
y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
Así que supondrás que yo soy el primero que entiende
el que pierdas la cabeza por sus piernas
y el sentido por sus palabras
y los huevos por un minimo roce de mejilla.
Que las suspicacias,
los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte
son algo con lo que ya cuento.
Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos.
Que yo también la veo.
Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.
Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.
Que conozco su voz en formato susurro
y formato gemido
y en formato secreto.
Que me sé sus cicatrices
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría,
y me sé lo de sus rodillas
y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.
Que yo también he memorizado su numero de telefono
pero también el numero de sus escalones
y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.
Que no solo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirla que no a nada
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo).
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.
Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de "mira sí, un polvo es un polvo",
y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas
y solo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.
Que te entiendo.
que yo escribo sobre lo mismo.
sobre la misma.
Que razones tenemos todos.
Pero yo
muchas más que vosotros.
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