Te lo dije con la timidez del sol vespertino
escondiéndose tras los tejados de Madrid.
Te lo dije con los días que decidieron irse
para volver en formato recuerdo.
Te lo dije con el comienzo del mundo.
Te lo susurré en mis mejores trazos
y en mi risa solitaria.
Te lo canté en lenguaje de signos
bajo las sábanas.
Te lo grité entre las nubes
que rozaban la punta más alta
del Himalaya.
Y es que
cada vez que me miras
siento que
hay estrellas con mi nombre
en el cielo.
Marta Estrada.
miércoles, 22 de octubre de 2014
lunes, 20 de octubre de 2014
Deestoqueintentasdormirperoseteocurrencosasraras.
Si supieras todas las veces que he soñado
que caminábamos sobre las frases que hemos decidido olvidar
que traspasábamos la piel de la piel
y que nos perdíamos en la metamorfosis de todo lo trascendental.
El único te quiero
Lo tengo aquí guardado
entre mis manos, que lloran
ecos vacíos.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Odio dormir contigo.
Nota 1: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. (O no, quién sabe.)
Nota 2: No pretendo que este sea un texto bonito, ni que nadie se sienta identificado. Necesito desahogarme, nada más.
Todo comienza con una mujer y un hombre.
Una XX y un XY, llamémosles así.
XY se interesa medianamente por XX, quizás porque es una chica hermosa o porque parece simpática. O quizás porque lleva mucho tiempo sufriendo por el desengaño amoroso con XX2. (Ah, XX2.)
XX y XY hablan. Hablan mucho. Sobre banalidades, primordialmente, pero XX lo valora porque le aporta la compañía que le falta. Cuando XX y XY se conocen, XX no lo resiste y se entrega a él completamente, sin pensarlo dos veces. Todo el mundo le dice "no vayas tan deprisa" pero XX tiene miedo de que XY se vaya y le entrega lo que tiene, su cuerpo.
XX y XY pasan mucho tiempo juntos. XX piensa "maldita sea, creo que me gusta. Sus ojos inspiran ternura. Me gusta cuando ríe, aunque ría poco. Me gusta cuando me habla de cosas sobre las que no tengo ni la más remota idea. Me gustan todos los registros de su voz. Me gusta su piel suave. Incluso me gusta su caos interno. Me atrae, me llama. Quiero intentar sacarle de ahí, aunque para ello tenga que ir con él a las tinieblas. No me importa. Haría cualquier cosa por tener su amor."
Así lo piensa, y así lo siente.
XX y XY se entregan mutuamente con asiduidad. En una de las ocasiones, XY le dice a XX "te quiero" durante el acto. XX, sorprendida, tarda unos segundos de más en contestar "y yo a ti".
Y yo a ti.
¿Sabía lo que estaba diciendo realmente? Porque XX es ese tipo de chica que te daría toda su alma y su corazón a cambio de esas dos palabras, y nada más. Quizás fue lo que hizo que XY no se lo volviese a decir...nunca más.
XY se mantenía en la distancia. A XY no le gustaba que le tocasen demasiado ni las palabras demasiado afectuosas. XX lloraba, no se dejaba querer a su manera, la única que tenía.
XX sueña, y sueña a menudo con cosas que no pasan. Sueña que XY le vuelve a decir "te quiero" e incluso "me gustas muchísimo, quiero estar contigo para siempre. ¡Me haces tan feliz!" XX se frustra porque sabe que nunca será así, pero también guarda la esperanza de que un día XY llame a su puerta, sin avisar, y le diga "lo siento. Lo siento de verdad, no he sabido valorarte. Pero ahora me doy cuenta, ¡te quiero!"
XX se enfada a menudo con XY por estupideces. A XX se le hace duro ignorarle, pero a veces siente que es lo que tiene que hacer, y se pregunta si XY estará pensando en ella. Porque XX lo hace constantemente. Piensa en sus manos apretando las suyas mientras hacen el amor. Piensa en todos los libros que han pasado por sus manos y lo que le habrán aportado en su vida. Piensa en la dulzura que ignora tener cuando duerme. Esa quietud, esa aparente inocencia. Su mirada, de nuevo. Su mirada que dice "odio la vida, pero me gusta estar contigo a veces, porque al menos tú no me haces daño".
XX piensa "odio dormir contigo. Lo odio, porque me encanta y sé que un día tendré que dejar de hacerlo. No hay cosa que me guste más ahora mismo. Quedamos bien en la cama tú y yo, la combinación de aromas que desprendemos y nuestras respiraciones acompasadas. Siempre deseo que no te marches, que no te vayas nunca. Creo que cuando te vas te importa demasiado poco. Creo que cuando te vas me importa demasiado. Creo que hemos dormido en más de 5 camas diferentes y en todas ellas me he dicho a mi misma, bajito, para que no me oyeses "te quiero". Creo que te quiero. Creo que no voy a poder soportar verte marchar. Espero que sepas que puedes venir aquí cuando te sientas hundido. Creo que sabes que puedes hacerlo. Aún me sigo preguntando por qué. Por qué no me quieres, por qué tienes miedo de hacerme daño, cuando así es como me haces más daño. Por qué, maldita sea, por qué."
XX llora continuamente. Oh, XY. Dime que quieres verme, dime que quieres estar conmigo, que te gusta que te traiga chocolate o que te cante canciones, que sientes que cuando te miro lo hago desde el fondo del corazón. Por favor.
"Por favor, XX, para. Para, porque te vas a hacer daño. Para, porque no te convengo. Para, porque encontrarás a alguien."
"Pero, XY... eres especial."
XY le dice a XX "deja de decir que soy especial. No lo soy, nadie lo es" y puede que tenga razón, pero XX tiene la sensación de que buscará a XY en cada chico que conozca a partir de ahora. O, al menos, una versión de él que la quiera.

Que la quiera de verdad.
Nota 2: No pretendo que este sea un texto bonito, ni que nadie se sienta identificado. Necesito desahogarme, nada más.
Todo comienza con una mujer y un hombre.
Una XX y un XY, llamémosles así.
XY se interesa medianamente por XX, quizás porque es una chica hermosa o porque parece simpática. O quizás porque lleva mucho tiempo sufriendo por el desengaño amoroso con XX2. (Ah, XX2.)
XX y XY hablan. Hablan mucho. Sobre banalidades, primordialmente, pero XX lo valora porque le aporta la compañía que le falta. Cuando XX y XY se conocen, XX no lo resiste y se entrega a él completamente, sin pensarlo dos veces. Todo el mundo le dice "no vayas tan deprisa" pero XX tiene miedo de que XY se vaya y le entrega lo que tiene, su cuerpo.
XX y XY pasan mucho tiempo juntos. XX piensa "maldita sea, creo que me gusta. Sus ojos inspiran ternura. Me gusta cuando ríe, aunque ría poco. Me gusta cuando me habla de cosas sobre las que no tengo ni la más remota idea. Me gustan todos los registros de su voz. Me gusta su piel suave. Incluso me gusta su caos interno. Me atrae, me llama. Quiero intentar sacarle de ahí, aunque para ello tenga que ir con él a las tinieblas. No me importa. Haría cualquier cosa por tener su amor."
Así lo piensa, y así lo siente.
XX y XY se entregan mutuamente con asiduidad. En una de las ocasiones, XY le dice a XX "te quiero" durante el acto. XX, sorprendida, tarda unos segundos de más en contestar "y yo a ti".
Y yo a ti.
¿Sabía lo que estaba diciendo realmente? Porque XX es ese tipo de chica que te daría toda su alma y su corazón a cambio de esas dos palabras, y nada más. Quizás fue lo que hizo que XY no se lo volviese a decir...nunca más.
XY se mantenía en la distancia. A XY no le gustaba que le tocasen demasiado ni las palabras demasiado afectuosas. XX lloraba, no se dejaba querer a su manera, la única que tenía.
XX sueña, y sueña a menudo con cosas que no pasan. Sueña que XY le vuelve a decir "te quiero" e incluso "me gustas muchísimo, quiero estar contigo para siempre. ¡Me haces tan feliz!" XX se frustra porque sabe que nunca será así, pero también guarda la esperanza de que un día XY llame a su puerta, sin avisar, y le diga "lo siento. Lo siento de verdad, no he sabido valorarte. Pero ahora me doy cuenta, ¡te quiero!"
XX se enfada a menudo con XY por estupideces. A XX se le hace duro ignorarle, pero a veces siente que es lo que tiene que hacer, y se pregunta si XY estará pensando en ella. Porque XX lo hace constantemente. Piensa en sus manos apretando las suyas mientras hacen el amor. Piensa en todos los libros que han pasado por sus manos y lo que le habrán aportado en su vida. Piensa en la dulzura que ignora tener cuando duerme. Esa quietud, esa aparente inocencia. Su mirada, de nuevo. Su mirada que dice "odio la vida, pero me gusta estar contigo a veces, porque al menos tú no me haces daño".
XX piensa "odio dormir contigo. Lo odio, porque me encanta y sé que un día tendré que dejar de hacerlo. No hay cosa que me guste más ahora mismo. Quedamos bien en la cama tú y yo, la combinación de aromas que desprendemos y nuestras respiraciones acompasadas. Siempre deseo que no te marches, que no te vayas nunca. Creo que cuando te vas te importa demasiado poco. Creo que cuando te vas me importa demasiado. Creo que hemos dormido en más de 5 camas diferentes y en todas ellas me he dicho a mi misma, bajito, para que no me oyeses "te quiero". Creo que te quiero. Creo que no voy a poder soportar verte marchar. Espero que sepas que puedes venir aquí cuando te sientas hundido. Creo que sabes que puedes hacerlo. Aún me sigo preguntando por qué. Por qué no me quieres, por qué tienes miedo de hacerme daño, cuando así es como me haces más daño. Por qué, maldita sea, por qué."
XX llora continuamente. Oh, XY. Dime que quieres verme, dime que quieres estar conmigo, que te gusta que te traiga chocolate o que te cante canciones, que sientes que cuando te miro lo hago desde el fondo del corazón. Por favor.
"Por favor, XX, para. Para, porque te vas a hacer daño. Para, porque no te convengo. Para, porque encontrarás a alguien."
"Pero, XY... eres especial."
XY le dice a XX "deja de decir que soy especial. No lo soy, nadie lo es" y puede que tenga razón, pero XX tiene la sensación de que buscará a XY en cada chico que conozca a partir de ahora. O, al menos, una versión de él que la quiera.

Que la quiera de verdad.
lunes, 30 de junio de 2014
XX, XY. (I)
Alguien, en alguna parte del mundo
deshoja una margarita.
"No me quiere."
Y piensa "Cielos, cuán irónico es
acabar con una vida
con la esperanza de empezar la mía
contigo."
deshoja una margarita.
"No me quiere."
Y piensa "Cielos, cuán irónico es
acabar con una vida
con la esperanza de empezar la mía
contigo."
jueves, 1 de mayo de 2014
Nada que decir.
Y podría morir hoy.
He vivido lo suficiente
para entender
que no existe mayor sinónimo de amor
que la ausencia de éste
y que el miedo a la muerte
sólo se tiene
en vida.
No me curaré,
me haré historia.
Cuando sea tarde.
Entonces no tendré
nada que decir.
Me pasaré el resto del tiempo
encontrando la inspiración
en lo pasajero
y haciendo el amor
hasta que grite el alma.
-Marta Estrada-
He vivido lo suficiente
para entender
que no existe mayor sinónimo de amor
que la ausencia de éste
y que el miedo a la muerte
sólo se tiene
en vida.
No me curaré,
me haré historia.
Cuando sea tarde.
Entonces no tendré
nada que decir.
Me pasaré el resto del tiempo
encontrando la inspiración
en lo pasajero
y haciendo el amor
hasta que grite el alma.
-Marta Estrada-
lunes, 10 de marzo de 2014
Fragmentos del vapor de una lágrima.
No estás, pero oigo el murmullo de aquél pensamiento que reza: "¿Cómo era la idea de perdernos entre verdades incómodas?"
Me he conformado con unas manos a las que les gusta ser dibujadas en mi mente, pero no en la realidad.
De la más áspera nada aparecen las notas que forman la melodía de mi dolor. Gracias, compositor.
Así pues, he pensado que lo mejor será arrojarme al mar sin salvavidas. A veces se me olvida nadar. A veces se me olvida sobrevivir, y pienso ¿me juzgarán las olas por querer dejarme llevar?
Pero no. No me ven. No saben qué soy. Que soy. Insignificante, tan insignificante como los fragmentos del vapor de una lágrima. La última que derramé mientras me ahogaba.
No volveré a salir.
Nadie sabe que ya no estoy aquí.
Marta Estrada Genovés.

domingo, 16 de febrero de 2014
Vigilia y aflicción.
Podría parar el tiempo
sujetando las manecillas del reloj
y aun así
tus ojos se cerrarían.
Y cuando amanezca
desearé haberme quitado la vida
cada uno de mis días.
Y volvería para decirte
que no estoy, que nunca estuve
pero puedes contar conmigo.
-Marta Estrada-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
