Y podría morir hoy.
He vivido lo suficiente
para entender
que no existe mayor sinónimo de amor
que la ausencia de éste
y que el miedo a la muerte
sólo se tiene
en vida.
No me curaré,
me haré historia.
Cuando sea tarde.
Entonces no tendré
nada que decir.
Me pasaré el resto del tiempo
encontrando la inspiración
en lo pasajero
y haciendo el amor
hasta que grite el alma.
-Marta Estrada-
jueves, 1 de mayo de 2014
lunes, 10 de marzo de 2014
Fragmentos del vapor de una lágrima.
No estás, pero oigo el murmullo de aquél pensamiento que reza: "¿Cómo era la idea de perdernos entre verdades incómodas?"
Me he conformado con unas manos a las que les gusta ser dibujadas en mi mente, pero no en la realidad.
De la más áspera nada aparecen las notas que forman la melodía de mi dolor. Gracias, compositor.
Así pues, he pensado que lo mejor será arrojarme al mar sin salvavidas. A veces se me olvida nadar. A veces se me olvida sobrevivir, y pienso ¿me juzgarán las olas por querer dejarme llevar?
Pero no. No me ven. No saben qué soy. Que soy. Insignificante, tan insignificante como los fragmentos del vapor de una lágrima. La última que derramé mientras me ahogaba.
No volveré a salir.
Nadie sabe que ya no estoy aquí.
Marta Estrada Genovés.

domingo, 16 de febrero de 2014
Vigilia y aflicción.
Podría parar el tiempo
sujetando las manecillas del reloj
y aun así
tus ojos se cerrarían.
Y cuando amanezca
desearé haberme quitado la vida
cada uno de mis días.
Y volvería para decirte
que no estoy, que nunca estuve
pero puedes contar conmigo.
-Marta Estrada-
lunes, 27 de enero de 2014
Sístole y diástole.
Tras estos presuntuosos
ropajes,
las taciturnas
carcajadas
y la agridulce miel
de nuestros labios
sellados
yace, entre latidos,
nuestra oscura sombra
que sostiene
acérrima
el recuerdo de una época pletórica.
Pero, ¡ah, desdicha!
¡Quién pudiera darle alas
para alejarla del amargo juego
del corazón!
-Marta Estrada-
lunes, 20 de enero de 2014
Tenía que ser tuya.
Tenía que ser tuya.
Lo supe cuando
empecé a dejar de ser.
Y fui un texto dúctil,
una mano trémula,
Una mancha de tinta negra
sobre páginas rasgadas
de un diario inacabado.
Fui alas de Ícaro
derritiéndose al calor
de un llanto resquebrajado.
Fui un haz de luz vespertino
Sobre una cama deshecha.
Los pasos de alguien
que se aleja
por última vez.
Un cajón lleno de memorias
que nadie jamás recordará.
Pero dejé de ser.
Dejé de ser
y comencé a estar.
Estuve en paz.
Estoy aquí.
Estaré contigo.
-Marta Estrada-
martes, 7 de enero de 2014
Atlántida.
Si tu me dijeses
que en todo este tiempo
la humanidad
se ha estado equivocando
una y otra vez
luchando contra fuerzas
inexistentes
divagando sobre asuntos
que carecían
de sentido
atreviéndose a investigar
cuestiones
sin respuesta
y sin embargo
seguimos sin saber responder
a la pregunta
de hacia dónde van
todos estos ecos grises
que son
nuestras almas...
...te respondería
que sí, tienes razón
pero yo
le encontré sentido
a todos mis años
de oscuridad
cuando
en tus ojos
descubrí mucho más
que cualquier submarino
explorando
los siete mares
hasta el fin
de los tiempos.
-Marta Estrada-
domingo, 5 de enero de 2014
"Lo siento, no tengo tiempo."
"Malgasté el tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí."
William Shakespeare.
"Eso es, amigo mío. Lo siento, no puedo quedarme más tiempo. No, no sé que hora es. Debería marcharme ya. ¿Que por qué? ¡Ya llego tarde! Sí, te lo vuelvo a repetir: no tengo tiempo. Pero si me preguntas lo que es el tiempo, no acertaré lo más mínimo en darte una definición adecuada. Dicen que el tiempo es una invención nuestra, para hacer de todo este caos un poco más cosmos. Y es curioso, porque, si lo piensas bien, si hoy mismo llegase tarde, en otro lugar del mundo seguiría llegando demasiado pronto. Quiero decir, que el tiempo para mí puede no ser lo mismo para ti. El solipsismo es una creencia metafísica por la cual no podemos tener una idea de la realidad común, ya que la única realidad que puedo obtener en este mundo es la mía, y tú, por consiguiente, la tuya. Dado que no podemos tener una idea segura y estable de la realidad, ésta no existe. Supongo que el tiempo se puede incluir en ésto. Es curioso. Seguimos llegando tarde a todas partes. No deberíamos, ¿no es cierto?. Tenemos toda clase de despertadores, aplicaciones para el móvil, agendas,contenedores portátiles de café, cremas corporales para la ducha, para poder utilizarlas mientras nos lavamos... (Dime tú cuándo tiempo se tarda en ponerte una leche corporal, ¿un minuto? Menuda gilipollez.) pero claro, para hablar sin tener ni la más remota idea, si tenemos tiempo. Para fardar de cosas de las que carecemos, sin duda, también. Para cotillear sobre gente que ni siquiera conocemos, a espuertas. Sin duda va a ser un problema esto de administrarnos el día a día. ¡Y no podría ser de otro modo, con estos horarios tan escandalosamente exagerados! A veces me pregunto cual es el objetivo de trabajar tantas horas, si después no tenemos tiempo para disfrutar nuestra merecida (o no tanto) paga. O por qué dedicamos tanto tiempo en una relación que no lleva a ninguna parte. O por qué algunos individuos, en su afán por el triunfo, dedican toda una vida a un mester que realmente no disfrutarán. Deberíamos planteárnoslo. Si tuviéramos tiempo, claro. ¿Hemos tenido tiempo alguna vez? Si lo hubiese tenido, te aseguro que lo hubiese sentido discurrir entre mis dedos, como cuando coges un puñado de arena. Cuando sube la marea parece que hay menos, pero sigue estando ahí. ¿Comprendes?
Bueno, me dejaré de metáforas. En definitiva, te quería decir que en un mundo como éste, en el que ni siquiera tenemos un momento para parar, respirar y pensar ¿estaré haciendo lo que realmente me hace feliz? agradezco que me dediques unos minutos de tu preciado tiempo. Quizás eso quiera decir que yo, realmente, estoy contribuyendo en tu felicidad, y te quiero dar las gracias por ello.
¡Y ahora, me voy, realmente no tengo tiempo!"
-Marta Estrada-
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