"Malgasté el tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí."
William Shakespeare.
"Eso es, amigo mío. Lo siento, no puedo quedarme más tiempo. No, no sé que hora es. Debería marcharme ya. ¿Que por qué? ¡Ya llego tarde! Sí, te lo vuelvo a repetir: no tengo tiempo. Pero si me preguntas lo que es el tiempo, no acertaré lo más mínimo en darte una definición adecuada. Dicen que el tiempo es una invención nuestra, para hacer de todo este caos un poco más cosmos. Y es curioso, porque, si lo piensas bien, si hoy mismo llegase tarde, en otro lugar del mundo seguiría llegando demasiado pronto. Quiero decir, que el tiempo para mí puede no ser lo mismo para ti. El solipsismo es una creencia metafísica por la cual no podemos tener una idea de la realidad común, ya que la única realidad que puedo obtener en este mundo es la mía, y tú, por consiguiente, la tuya. Dado que no podemos tener una idea segura y estable de la realidad, ésta no existe. Supongo que el tiempo se puede incluir en ésto. Es curioso. Seguimos llegando tarde a todas partes. No deberíamos, ¿no es cierto?. Tenemos toda clase de despertadores, aplicaciones para el móvil, agendas,contenedores portátiles de café, cremas corporales para la ducha, para poder utilizarlas mientras nos lavamos... (Dime tú cuándo tiempo se tarda en ponerte una leche corporal, ¿un minuto? Menuda gilipollez.) pero claro, para hablar sin tener ni la más remota idea, si tenemos tiempo. Para fardar de cosas de las que carecemos, sin duda, también. Para cotillear sobre gente que ni siquiera conocemos, a espuertas. Sin duda va a ser un problema esto de administrarnos el día a día. ¡Y no podría ser de otro modo, con estos horarios tan escandalosamente exagerados! A veces me pregunto cual es el objetivo de trabajar tantas horas, si después no tenemos tiempo para disfrutar nuestra merecida (o no tanto) paga. O por qué dedicamos tanto tiempo en una relación que no lleva a ninguna parte. O por qué algunos individuos, en su afán por el triunfo, dedican toda una vida a un mester que realmente no disfrutarán. Deberíamos planteárnoslo. Si tuviéramos tiempo, claro. ¿Hemos tenido tiempo alguna vez? Si lo hubiese tenido, te aseguro que lo hubiese sentido discurrir entre mis dedos, como cuando coges un puñado de arena. Cuando sube la marea parece que hay menos, pero sigue estando ahí. ¿Comprendes?
Bueno, me dejaré de metáforas. En definitiva, te quería decir que en un mundo como éste, en el que ni siquiera tenemos un momento para parar, respirar y pensar ¿estaré haciendo lo que realmente me hace feliz? agradezco que me dediques unos minutos de tu preciado tiempo. Quizás eso quiera decir que yo, realmente, estoy contribuyendo en tu felicidad, y te quiero dar las gracias por ello.
¡Y ahora, me voy, realmente no tengo tiempo!"
-Marta Estrada-